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Riccardo Specchia
VERSIÓN EN ITALIANO

Quien sueña puede mover montañas

B. S. Fitzgerald (de Fitzcarraldo, de Werner Herzog)

Voy a contarles la historia de un pueblo. Una historia de humanidad y energía visionaria: la de los Shipibo-Conibo.

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En la ciudad loca, gracias a algunos ex-alumnos de la Universidad Católica, tuve el honor de conocer a esta comunidad amazónica, una comunidad a la cual la sociedad jugó una mala pasada.

Cantagallo está ubicada en el distrito del Rimac, frente a “la Huerta Perdida” – zona conocida por su alto índice de criminalidad y delincuencia – reconocible a vista en esta zona de la metrópoli. Aquí, desde hace más de 10 años, una colorida comunidad – la de los Shipibo-Conibo – encontró refugio en un lugar en el que, por desgracia, podemos ver una de las situaciones más extremas de pobreza. Es imposible que esta comunidad no llame la atención de los medios, por la fuerte preservación y difusión de sus historias, mitos y tradiciones.

Los shipibos llegaron desde la selva a la capital en busca de una mejor calidad de vida. Ellos construyeron sus casas al borde del peligroso y contaminado río Rimac encontrándose así en una condición social que no pertenece en lo absoluto a su hábitat rural original: Una masa de tierra a orillas del río, en un lugar donde el terremoto edil actual transforma continuamente la fisonomía de la capital peruana, de su cultura y de su sociedad.

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Historia y cultura

Los habitantes nativos de la región de la selva peruana (aproximadamente 250.000) viven, en la actualidad, en diferentes grados de no-contacto, interrelación y asimilación de la cultura occidental. Existen alrededor de 72 grupos étnicos diferentes: el más grande es el de los Shipibo-Conibo, establecido en los valles del río Ucayali, con 12.000 habitantes aproximadamente.

Debido al contacto efímero con los nativos, la difícil comunicación, y la poca cantidad de textos escritos, muchas historias sobre los Shipibo-Conibo -, así como las de otros grupos nativos -, son fragmentarias, y a menudo carecen de confianza. Sin embargo, gracias la tradición oral de este grupo; cuentos de misioneros, soldados, aventureros y viajeros, podemos obtener alguna información acerca de la historia de esta población.

Tenemos noticias sobre primer movimiento de los shipibo durante los inicios del siglo XVII. Los Campas obligaron a los Cashibos a trasladarse a la alta Aguaytía, territorio de los Shipibos que, a su vez, se establecieron cerca del río Ucayali llevando consigo a los Conibo.

Hacia mediados del mismo siglo, con la llegada de los misioneros y los soldados europeos, tuvo lugar el primer encuentro entre los shipibo y el hombre blanco. Las tensiones producidas por estos contactos se agravaron con el tiempo: en 1657 los misioneros fueron asesinados por los Shipibo y en 1660 estos últimos se aliaron con los Cocamas en otro ataque hacia las misiones católicas en el río Huallaga.

Análogos contactos del hombre occidental con los Conibos se produjeron después de la segunda mitad del siglo XV con franciscanos y jesuitas. Fuertes rebeliones de parte de esta etnia contra el dominio religioso y militar, dieron lugar a la masacre de los españoles en 1695. La segunda masacre de gran importancia tuvo lugar en 1698. La selva amazónica ha sido históricamente la más difícil de dominar por los invasores europeos. Durante este período, los Conibos se aliaron con los Shipibos y los Shetebos (pequeño grupo de idioma y costumbres similares, absorbidas más adelante por los Shipibos), para contrarrestar la fuerza punitiva española hacia ellos.

Después de estos acontecimientos, la actividad misionera cesó durante treinta años en esta área tan hostil. Tendríamos que esperar hasta el final de la primera mitad del siglo XVI para la saber de la aparición de nuevas misiones. Desde ese momento, la actividad misionera continuó hasta nuestros días.

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Mapa de los grupos amazónicos de lengua Pano

Kené: arte, ciencia y tradición

Según la cultura Shipibo Conibo: “alguien, o algo, es bueno cuando tiene Kené”, en otras palabras, cuando su cuerpo está cubierto por dibujos de filigrana que consisten en gráficos geométricos, en los que curvas y líneas se unen, formando redes de luz que envuelven a la persona y se convierten en una segunda piel, hecha de circuitos de energía policromada.

El diseño Kené es, de hecho, un sistema de dibujos geométricos elaborados por poblaciones de habla Pano y, en particular, por los Shipibo-Conibo, lo que refleja la cosmovisión de este último. El origen es muy antiguo, y aunque no se sabe exactamente la fecha, se sabe que proviene de los primeros habitantes del valle del Ucayali, frente a la densa selva amazónica del Perú.

Existen varias versiones sobre el significado de los dibujos Kené, según algunos, estos consisten en caminos, con unas piezas o dibujos que representan la Vía Láctea, o en otras palabras, el cosmos; para otros, estos gráficos son representaciones geográficas de ríos y senderos de la comunidad; otra versión dice que estos dibujos representan la fauna, los caparazones de las tortugas, las escamas de las serpientes, etc. La teoría que une a todas estas versiones consiste en la visión de todos los dibujos como redes de energía que representan nuestro mundo: la geografía, flora, fauna, y, también, el cuerpo humano (sistema nervioso).

El Kené es producto de las visiones curativas de los Shipibo-Conibo quienes ingiriendo plantas rao (plantas con poder, o plantas madre, como el ayahuasca o la Chakruna), tienen visiones relacionadas con las vías de energía. Se podría pensar en el Kené como un metalenguaje de la familia lingüística de los Shipibo-Conibo, con mensajes que no se pueden leer, solo cantar: los Shipibo-Conibo pueden “sentir” una canción, o cantar mirando a los dibujos, y viceversa, plasmar dibujos escuchando la música.

El arte del Kené pertenece a las mujeres, y sólo ellas tienen la capacidad de plasmar su visión sobre alguna superficie, siguiendo los diseños con los dedos mientras cantan lo que ha sido representado en estas vías. Los chamanes de esta comunidad afirman que sin las mujeres que hacen Kené, los hombres no tendrían ningún adorno material y por lo tanto, su mundo no se parecería al de los “dioses”. Sin embargo, a pesar de que tradicionalmente los hombres no han desarrollado la capacidad de materializar los diseños, también tienen visiones que externalizan con el canto, transmitiendo sensaciones relacionadas con los procesos terapéuticos de curación chamánica (especialidad típicamente masculina). A través del canto, el chamán se comunica con la energía de la anaconda primordial y otros espíritus maestros de las plantas. Su voz “traza” dibujos intangibles que envuelven al paciente con la energía de la flora silvestre y hacen que se cure. Las canciones, así como diseños son únicos y se improvisan en el momento de la ejecución.

Para los Shipibo-Conibo los dibujos, de todo lo que existe, tienen su origen en las manchas de la piel de la anaconda primordial; por esta razón, para ver y hacer dibujos, es necesario consumir plantas que manifiesten el poder de la Anaconda: especialmente plantas rao como el “piri-piri” y el ayahuasca. Desde pequeñas, los chamanes tratan los ojos de las mujeres con gotas de piri-piri; cyparacea, una planta que se utiliza para mejorar la vista y luego obtener las visiones que serán reproducidas en los diseños sobre una variedad de superficies, incluyendo pinturas, bordados y tejidos. En el caso de los hombres, las gotas de esta planta, se utilizan para mejorar su visión convirtiéndolos en excelentes cazadores y pescadores.

La importancia de Kené no se limita simplemente a una idea estética: la noción de esta palabra también es importante desde el punto de vista conceptual, ya que logra conectar la estética con la medicina, lo material con lo inmaterial, lo femenino con lo masculino e incluye, en una sola palabra, el significado de un conjunto de tradiciones culturales de toda una población.

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Dos modos de representar el kené: en la tela o en la piel (foto_ http://shipibosconibos5toc.blogspot.com/)

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Una tierra “prometida”.  La actualidad

Un río rodeado de basura y miseria es un triste recuerdo de la zona de origen de estas personas. Sin embargo, el optimismo es lo que más los caracteriza. El lugar elegido para la adaptación en la vida social y laboral de la gigante ciudad de Lima ha sido, y sigue siendo, uno de los más peligrosos de toda la ciudad. Basura y residuos de construcción, desagües y vertidos, donde niños de todas las edades tratan de crear un espacio de juego. La realidad te golpea directamente en la cabeza cuando observas el compromiso de esta comunidad amazónica para hacer de este islote metropolitano, un lugar mejor. Una reversión de tendencia en la que, gracias a algunas ONG y jóvenes arquitectos limeños dedicados a esta causa, han sido capaces de construir escuelas y centros de aprendizaje. La educación y la información han emancipado esta comunidad, alejándola del peligro de la delincuencia que, con frecuencia, contagia por desesperación y necesidad a los nuevos pueblos que alimentan al “gigante perdido“, a la capital: Lima.

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Alejando el narcotráfico con la cultura y contrastando la violencia con el amor por sus raíces, los shipibos han creado escuelas bilingües que ayudan a las personas mayores a integrar su idioma al español y a los más pequeños a que no se olviden de dónde vienen, de sus raíces. Mientras que los niños aprenden, la mujer – un componente fundamental de este pueblo matriarcal – permanece en sus casa para dar vida a lo que para esta comunidad resulta ser un verdadero ritual: la artesanía y el diseño textil, el Kené.

La destrucción de los hallazgos históricos de esta comunidad, debido a las condiciones meteorológicas desfavorables y a la falta de registros escritos, dificultan la reconstrucción de la cultura Shipibo-Conibo previa al contacto con los europeos. Su economía siempre se ha orientado hacia la pesca y la agricultura, aunque en la actualidad a estos dos se añadieron actividades como la artesanía para los turistas, que perdura gracias a la mano de obra femenina, y a la fuerza de trabajo para las industrias y minas por parte de los hombres de esta población.

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Tengo la oportunidad de conocer al jefe, al chamán y referente de la comunidad de Cantagallo: el líder Shipibo Juan Agustin Fernandez (Secretario de Organización y Defensa de Los Shipibos de Lima Metropolitana · Lima). Me quedo asombrado al ver sus ojos apasionados y un traje finamente diseñado  por las “matronas” de la comunidad. Un verdadero megáfono para esta gran cultura amazónica que adaptándose sin remedio al frenético ritmo de la ciudad de Lima, evidencia, lamentablemente, la victoria del hombre sobre la naturaleza.

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¿Quién es Juan Agustin Fernandez para esta comunidad? Cuéntame tu historia y la del pueblo shipibo.

Juan Agustin Fernandez es un hijo de los shipibos de San Francisco de Yarinacocha, nacido en la selva y criado en Lima. Me trajeron a la edad de 11 años para apoyar a una familia acomodada de Lima en 1981. Pero, finalmente, me di cuenta que estaba nadando fuera de mi cultura y solo. Por eso me uní al grupo de jóvenes shipibos (en Lima) que se encontraban en las peores condiciones humanas. En Lima, decidimos fundar la asociación de estudiantes shipibos residentes en la capital, en 1984. Al principio éramos 34 jóvenes shipibos entre hombres y mujeres .

Después tuve que volver a mi tierra natal, Pucallpa, con una frustración de no haber podido ingresar a la universidad por falta de apoyo económico. Llegué a ser profesor bilingüe y trabajé en mi comunidad con los niños de primaria. A la vez, yo era un dirigente cristiano protestante activo y, también, dirigente de los jóvenes para la revaloración cultural a través de la danza, teatro, música, pintura e idiomas.

He sido dirigente de la federación indígena Feconau en Ucayali. Llegué a ser consejero regional del gobierno regional de Ucayali y actualmente autoridad en Cantagallo, una comunidad shipiba formada en Lima metropolitana, sui generis en América Latina. Con una población de 2000 habitantes indígenas del pueblo shipibo.

Cantagallo está compuesto por shipibos migrantes hacia Lima en tres etapas: la primera es en los años ‘80, por la necesidad de querer cursar estudios superiores en Lima por parte de los jóvenes (de esta comunidad). La otra etapa fue por cuestiones de terrorismo en los años ‘90: la amazonía, en especial, atravesaba los momentos mas difíciles cuando los jóvenes, entre hombres y mujeres, estaban siendo llevados a las filas del terrorismo contra su voluntad. Los padres deciden huir con toda su familia. Y finalmente en el año 2000 por cuestiones laborales: etapa en que en el Perú, los agro-exportadores necesitan mano de obra, en este caso, de los indígenas conocedores de la agricultura. Los empresarios traen a los shipibos hacia la costa con la promesa de una vida mejor con mejores salarios y seguros de vida. Cantagallo se asentó en el 2001 en el Rimac porque la casa de barrios altos se había sobre poblado y los Shipibos se habían expandido a más de 4 cuadras alrededor de esta. Este terreno estaba abandonado y era del estado. Por eso los shipbos nos encontramos en este lugar desde esa fecha hasta el día de hoy.

¿Qué es lo que espera la comunidad Shipibo-Conibo de Lima, la capital? ¿Hace cuánto tiempo llevan esta lucha por la integración social?

En primer lugar, el pueblo indígena Shipibo-Konibo es un pueblo milenario de trabajadores que conserva una vida digna. Gracias a la madre naturaleza convivieron juntos en mutuo respeto y de reciprocidad.

Existimos desde el incanato. Nunca fuimos esclavos de los incas a pesar de que ellos fueron una cultura sometedora. Nuestros ancestros tuvieron a los incas de aliados, por eso el pueblo Shipibo se caracteriza por ser gente alegre y trabajadora. En la época española, tampoco fuimos sometidos a la esclavitud.

Estamos en Lima, más que nada, porque el estado casi nunca se preocupó por la situación de los indígenas. Fuimos considerados como unos animalitos más del bosque, o exóticos, que sirven para la exhibición a los turistas.

Aquí en Lima no mendigamos, trabajamos todos, los mayores tanto como hombres y mujeres en artesanía, medicina tradicional, cocineros, mozos y mozas. Ahora contamos con jóvenes microempresarios con sus talleres de costura. Ahorraron y compraron sus propias maquinas de costura. Eso vale.

Muchos jóvenes están estudiando con sus propios ahorros y otros por la ‘beca 18’: el gobierno peruano por fin se acordó de sus jóvenes indígenas.

En Cantagallo tenemos una escuela shipiba, donde enseñan maestros y maestras shipibos. Contamos con un botiquín comunal, contamos con nuestros curanderos, parteras empíricas y hueseros.

La comunidad de Cantagallo espera, en el futuro, ser una comunidad integrada al circuito turístico de Lima metropolitana. Es decir, Lima histórico, cerro san cristobal y la comunidad shipiba. Un circuito turístico único que haga de Lima una ciudad multicultural e incluyente. Una ciudad de todas las sangres. Y decir que Lima no solo es costeña y andina, sino también una Lima amazónica.

¿Qué nos ofrece hoy en día la comunidad de Cantagallo y cuáles son los contactos que conservan con su tierra de origen? ¿Mantienen aún las tradiciones y costumbres de la cultura Shipibo-Conibo en un hábitat tan hostil y diferente al que estaban acostumbrados?

Bueno, vivir en comunidad significa vivir en común unidad. Nuestro lema es solidaridad, reciprocidad y justicia. Solidaridad porque existe mucha cooperación entre nosotros. Apoyamos al que no tiene a través de la minga y las viudas o madres solteras para construir su casa.

Reciprocidad: tu me haces un favor y en algún momento me has de necesitar, y ahí estare contigo.

Justicia: todos debemos velar por el orden y la buena marcha del pueblo. Vivir en paz entre todos los miembros sin faltarse el respeto. Si algo pasa aplica la justicia comunal. Es decir, el mundo shipibo practica la vida plena , lo que los andinos llaman el sumak kawsay.

En Cantagallo seguimos practicando nuestra identidad cultural a través de diversas manifestaciones culturales: en primer lugar hablamos el shipibo todo el día salvo que hayan visitantes de habla castellana; seguimos usando nuestras vestimentas, en especial nuestras mujeres mayores; los jóvenes se dedican a la pintura y a la danza al igual que los niños y niñas.

Los sábados y domingos preparamos comidas típicas para la venta, que llegaron a ganarse el paladar de los limeños. El arte shipibo es muy difundido a través de desfiles de moda étnica.

Finalmente haremos ferias permanentes en la comunidad y aspiramos, en el futuro, a salir al extranjero a llevar y difundir la cultura Shipibo-Konibo por el mundo, aprovechando la oportunidad que nos da la Unión Europea de ingresar sin visa. Es una gran oportunidad para los shipibos difundir su cultura por toda Europa y ojalá que algunas instituciones pro-indigenas en el viejo continente nos puedan escuchar e invitarnos.

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Juan Agustin Fernandez

Un interesante proyecto que ayuda a esta comunidad es el que el joven arquitecto limeño, Javier Lazarte, ha presentado hace pocos meses durante la “semana amazónica”, workshop que se desarrolló en la facultad de sociología de la PUCP.

Cuéntanos sobre este proyecto.

El proyecto busca responder a la situación de interculturalidad que esta viviendo la comunidad shipiba. Por ello se plantea viviendas de flats en el 1er y 2do piso y un duplex en el 3er y 4to piso. Estas vivienas son de organizacion flexible y con posibilidad de crecimiento. Las viviendas se organizan entre sí a partir de terrazas que cumplen la función de espacio social semipublico. Estas terrazan son el espacio intermedio entre las viviendas y plazuelas que organizan los edificios de vivienda. Finalmente, la calle es la columna vertebral que conecta todas las plazuelas y la vida en comunidad de la propuesta. Es así como se intenta reinterpretar la calle, la terraza y la viviendas flexible de la forma de vida de la selva en un entorno urbano como Lima.

¿Qué despertó tu interés sobre Cantagallo y la cultura Shipibo-Conibo?

Llegué a Cantagallo de pura casualidad. Un amigo me comentó sobre esta comunidad en Lima y me pareció interesante. Al comienzo no pensé en hacer mi investigación y tesis allí, fue solo curiosidad. Luego al ir conociendo la cultura me quedé enganchado, pues siempre me interesó aprender sobre otras culturas y comunidades distintas a la mía.

¿Este proyecto ha sido bien recibido por las instituciones? ¿Podemos hablar de una esperanza de adaptación para esta comunidad?

Sí, las tres asociaciones que integran la comunidad han tenido la oportunidad de ver y conocer mi proyecto. Todos lo encuentran interesante y lo aceptan, les gusta el diseño y tienen algunas sugerencias que se podrían incluir. No creo que se pueda hablar de una “esperanza de adaptación”; ellos ya están adaptados a Lima, son una comunidad urbana que esta en proceso de interculturalidad en la segunda generación de sus habitantes. Llevan viviendo en Lima más de 20 años y solo 10 en Cantagallo, por eso la adaptación ya está dada. El proceso que están viviendo es el de la creación de su comunidad con su cultura shipiba urbana.

¿Cuál es la situación actual y cuándo empezarían los trabajos?

La situación actual es esperar que la Municipalidad de Lima realice la compra de un terreno o el cambio de uso (cualquiera sea el caso) para que se pueda empezar la construcción del proyecto que ha sido encargado al Arq. Ortiz de Zevallos. No existe fecha para el inicio de las obras. Primero se debe definir la ubicación exacta del terreno y esa etapa todavía no finaliza.

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proyecto_ zona de Cantagallo (Lima) de Javier Lazarte

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proyecto_ zona de Cantagallo (Lima) de Javier Lazarte

Doy la última palabra a quien me ha guiado, a quien me dio la posibilidad de iniciar esta aventura que quiero continuar. Un increíble viaje a través de la cultura de este misterioso pueblo.

Hablo de Arturo Fernando Gutiérrez Rojas, director de la revista de arquitectura “Creatura”, y a quien le debo la idea de este interesante “tour social”.

¿Desde cuándo te interesaste en todo esto? ¿Qué ves en el futuro de esta comunidad? ¿Qué tan importante es, para una ciudad como Lima, la integración y la construcción de nuevos puentes sociales dirigidos a las minorías?

Yo nunca habia viajado a la Amazonía hasta que en 9no ciclo de mi carrera arquitectura, en la FAU-PUCP, comencé mi tesis. Fue una sorpresa designada por los profesores del curso que me enviaran a Pucallpa, pero me encantó. Me gustó mucho conocer un ambiente totalmente diferente al que conocía en la costa o la sierra. La Amazonía es una realidad muy diferente y frágil.

Mi interés por la amazonía y sus poblaciones siguió y fue por Javier Lazarte que conocí Cantagallo y a la comunidad Shipiba. Entonces me uní al grupo GIAPUCP (Grupo Interdisciplinario Amazonía) para trabajar ahí.

Veo que es el ejemplo que faltaba para que a nivel mundial se reconozcan los derechos indígenas en las capitales. Su derecho a migrar por un futuro mejor, a vivir en la capital en comunidad, y no individualmente como se suele hacer. Si todo sale bien y se logra la construcción del barrio Shipibo por parte de la Municipalidad Metropolitana de Lima, esta comunidad Shipiba va ser un referente muy importante a nivel mundial.

El desarrollo de una sociedad y de una ciudad está ligada al desarrollo de sus minorías. Si solo se desarrolla un sector, las desigualdades crean muchos problemas de inseguridad, convivencia, etc. e impiden que la ciudad-sociedad logre su máximo nivel. Para que suceda esto, es necesario que todos se desarrollen conjuntamente.

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Arturo y yo, planeamos un viaje a la selva. La próxima historia se las quiero contar desde el verdadero punto de origen de los Shipibo-Conibo. Mezclarme con su extraordinaria fuerza, recorrer los senderos de energía y dejarme guiar por un chamán hacia la reconciliación con la naturaleza.

 

serpents ayahuasca (shipibo patterns) from TAS on Vimeo.

Proverò a documentarmi ancora e scrivere dal Perù. Vediamo insieme cosa succede. “LA FINESTRA ANDINA…” è il titolo di questo diario.  Per chi volesse affacciarsi, prendete nota. L’indirizzo è sempre quello.

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6 comments on “Cantagallo: una isla amazónica en pleno centro de Lima

  1. Paul ha detto:

    Es realmente algo maravilloso este proyecto, me alegra que vayan a tener un mejor lugar para vivir del que tenian antes, y que se les preserve su cultura.

    Piace a 1 persona

  2. Marita ha detto:

    Ellos deben vivir en un hábitat que guarde relación con sus viviendas de origen. Esos edificios no son para ellos, ya que estan acostumbrados al aire libre, rodeados de mucha vegetacion, es su modus vivendi; sus futuras viviendas deben respetar esas condiciones si queremos lo mejor para los Shipibos-Conibos.

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