search instagram arrow-down
Riccardo Specchia

“Queequeg era nativo de Rokovoko, una isla muy lejana hacia el oeste y el sur. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca”.

Herman Melville

Es difícil describir con palabras las vibraciones que te toman de sorpresa cuando sabes que estás por emprender un viaje en estas tierras lejanas.

¡Viajar por el Perú es siempre una aventura!

Hace ya un buen tiempo que no organizaba una “expedición” para descubrir otro de los insólitos rincones de este fascinante país.

El trabajo, y Lima, te secuestran y te hacen creer que son todo lo que necesitas. ¡No es así, nunca nos atraparán! – Digo convencido a Luisa, mi compañera de viaje que ya conocen bien -. Así, juntos, buscamos una nueva meta. Hay muchas por explorar aquí en Perú. La idea, como siempre, es conocer un poco más sobre las diferentes culturas pre-incas que se desarrollaron en todo el territorio. Las mismas que los Incas supieron unir para dar lugar al más grande y próspero imperio de Sudamérica: el Tahuantinsuyo.

Nos dirigimos hacia el norte, una ruta que prácticamente hemos recorrido en su totalidad. Luisa, me cuenta algunos recuerdos de infancia acerca de un viaje en el que descubrió una cultura sorprendente que vivía en las montañas del norte de Lima en la región de Ancash; la fascinante cultura Chavín, a la cual se llega desde una ciudad llamada Huaraz. No lo pensamos dos veces, y tomamos un bus que en 7 horas de viaje nocturno nos dejó en Huaraz.

Llegamos a las 6 de la mañana, como siempre un poco mareados por la altura (3.052 m.s.n.m.) y las peligrosas curvas de la ruta. Nos hospedamos en el primer hotel que encontramos a dos pasos de la Plaza de Armas. Sabemos que una cama y una ducha caliente serán lo único que necesitaremos al regresar de las excursiones que tenemos planeadas. Un sustancioso caldo de gallina como desayuno para tomar energías y partimos! 3 horas de viaje recorriendo los caminos más recónditos hasta llegar al pueblo de Chavín.

La cultura chavín o cultura de Chavín es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló durante el Horizonte Temprano.​ Tuvo su centro de desarrollo en la ciudad de Chavín de Huántar, que está ubicada a 2 km de la confluencia de los ríos Huacheksa y Mosna, en la cuenca alta del río Marañón (en el actual departamento de Áncash).​ Oro chavín.

Tradicionalmente, el desarrollo histórico de Chavín se considera como un «horizonte cultural» debido a sus influencias artísticas y religiosas presentes en otras culturas contemporáneas a ella. Gran parte de aquel desarrollo histórico corresponde al Periodo Formativo específicamente al Formativo Medio y al Formativo Superior que tiene como características la intensificación del culto religioso, la aparición de la cerámica estrechamente relacionada a los centros ceremoniales, la intensificación del cultivo del maíz y la papa, el perfeccionamiento de las técnicas agrícolas y el desarrollo de la metalurgia y la textilería.

El pueblo chavín fue al parecer politeísta y adoró a dioses terroríficos. Según Julio C. Tello, la religión chavín habría tenido influencia amazónica, ya que sus esculturas muestran seres sobrenaturales, con rasgos felínicos como del jaguar o puma, caimanes, serpientes y diversas aves andinas como el cóndor y el halcón, o amazónicas como el águila harpía y la anaconda. El culto chavín se estimuló debido al progreso técnico alcanzado en la producción agrícola, en el desarrollo textil, en la pesquería (uso de grandes redes de pesca), en la orfebrería y la metalurgia del cobre. Estos avances técnicos impulsaron el desarrollo económico y condujeron a la construcción de muchos centros ceremoniales.

El sitio sagrado de Chavín de Huántar fue indudablemente un punto central para los rituales religiosos. La vestimenta y la música tenían parte importante en las ceremonias. La religión chavín tuvo como cabeza principal a una casta sacerdotal; es probable que existiese la figura de un «gran sacerdote», como en la jerarquía religiosa incaica.

Estela de Raimondi

Una impresionante sensación nos acoge y acompaña durante toda la visita arqueológica. Las vísceras de esta tierra y las historias de nuestro gran guía (también maestro de rituales con San Pedro), nos llevan a imaginar la relación con los astros y la mitología conectada con esta increíble cultura.

Chavín, en una de sus versiones, significa “gente que viene de las estrellas”. De hecho, es muy sugestivo pensar en algunas anécdotas de esta cultura, las cuales nos dejan sorprendidos e incrédulos. Una de las más impresionantes es el hecho de que nadie, durante siglos de excavaciones, ha encontrado restos humanos o tumbas de esta civilización. Además, en muchas de sus representaciones sobre piedra hay claras señales y códigos dirigidos a la veneración y estudio de las estrellas como por ejemplo uno de los altares de sacrificios que evoca “las siete hermanas de Orión“. O la relación que tenían con el agua debido a los ríos que se cruzan marcando el perímetro del sitio arqueológico y las representaciones astrales presentes. Inevitable poner a la mente a soñar fantásticas historias…

Es difícil de describir, pero desde los primeros minutos de visita arqueológica a los laberínticos túneles subterráneos, se sienten energías potentes y la tranquilidad del lugar produce una sensación interior de un equilibrio formidable. Probablemente el de la cosmovisión que bien interpretaban los Chavín a través de sus rituales religiosos.

Altar de sacrificios con representación de las ”siete hermanas de Orión”

Portal con símbolos religiosos

Representación del sacerdote

“Lanzón monolítico” dios absoluto y sonriente. Símbolo y centro de equilibrio encontrado en uno de los tantos túneles subterráneos con forma di cruz cardenal.

“Cabeza clava” con rasgos antropomorfos y zoomorfos. Colocadas al externo de los muros del templo como guardián del mismo para alejar las almas y energías malignas.

Regresamos a Huaraz, satisfechos por esta fantástica aventura arqueológica. Pasamos la tarde dando vueltas por la ciudad y su mercado, parada fija de compras y nuevos descubrimientos gastronómicos. Se respira un aire armónico. La gente es muy amable y nos invita a probar todos sus productos en exhibición. Las cosas que más se producen en esta zona son los quesos y los cereales. Además se puede encontrar una gran cantidad de yerbas aromáticas y medicinales, traídas desde las montañas por robustas señoras con telas coloridas.

Nos encontramos en medio de danzas tradicionales bailadas por niños de la zona. Una de ellas es la Marinera Norteña, baile típico de la costa norte pero famoso en todo el PerúDisfrutamos este espectáculo con mucha atención y admiración por estos talentosos bailarines.

Nos vamos a dormir temprano. Al día siguiente hemos separado una excursión que pondrá a dura prueba nuestro físico: el trekking hacia la Laguna 69, un paraíso imperdible de esta estupefaciente región peruana. Salimos a las 5 de la mañana. Luisa y yo preparamos las provisiones de frutos secos, agua y las infaltables hojas de coca para sentir menos el cansancio que nos espera.

El guía nos asusta desde el principio. Dice que no es una excursión fácil considerando el aire menos denso y el mal de altura o “soroche”. La caminata desde la entrada a la reserva nacional del Huascarán – en plena cordillera Bianca – debe durar 3 horas. Esto quiere decir que en máximo tres horas debes llegar a la cima de la cordillera. De lo contrario -casi como en el espacio, pienso fantasticando -, empieza a oscurecer, las corrientes que se encuentran en todo el camino crecen y los cambios de temperatura te pueden jugar una mala pasada.

4.650 metros de altura, un gran valle con diferentes gamas de verde sumergido en un escenario fantástico. Una exploración constante trazada por un sendero blanco recorre todo el fluir de los riachuelos. Terminando el recorrido te recibe una cascada proveniente del nevado Chacraraju, alimentador constante de la laguna turqueza.  Si llegas en el tiempo establecido, te puedes quedar una hora a descansar. Los 60 minutos más bellos y catárticos de mi vida.

Laguna 69

En el camino de regreso, encuentro algunas de los tantas postales que el Perú me regala generosamente desde siempre. Se concluyen cuatro días de camino y descubrimientos. Antes de volver a la megalópolis, dejo este lugar maravilloso con la promesa de regresar para observar, durante la noche, la inmensa galaxia de la “vía láctea” que desde aquí, puedes casi recorrer con la mirada.

foto_Riccardo Specchia©

VERSIÓN EN ITALIANO
Annunci

One comment on “Huaraz: cordillera blanca y cultura de estrellas, los Chavín

Rispondi
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione /  Modifica )

Google photo

Stai commentando usando il tuo account Google. Chiudi sessione /  Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione /  Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione /  Modifica )

Connessione a %s...

%d blogger hanno fatto clic su Mi Piace per questo: